Scythe: Un Mundo Entre Guerras




La creatividad puede surgir de diferentes fuentes: un episodio en la vida cotidiana, una conversación entre amigos, una ida al cine, una pintura. Y a su vez esta creatividad se puede expresar de diferentes maneras.

Un gran ejemplo de esto es el juego de mesa “Scythe”, diseñado por Jamey Stegmaier y publicado en el 2016, con un éxito tal que muchos lo catalogaron como el juego del año (algo en lo que estoy completamente de acuerdo).


“Scythe” se puede definir como un wargame de mecanismos de manejo de recursos y control de área, con un amplio rango de jugadores (desde 1 hasta 7 jugadores) y un promedio de juego de 2 horas. La edad recomendada para los jugadores es de 14 años o más.

El mundo que se nos narra en “Scythe” es un pasado alternativo dieselpunk (variante temática del steampunk), el cual se desarrolla en la década de 1920 en Europa del Este. Estamos ante una Europa que apenas se recupera de los estragos de la Gran Guerra, la cual no tuvo vencedores claros en este mundo debido al desarrollo de una tecnología militar que incluía mecas: enormes robots tripulados de batalla movidos por diesel y vapor.


Y es aquí cuando encontramos esa inspiración que llevó a Stegmaier a desarrollar este fantástico juego. El mundo de “Scythe” es en realidad la creación del pintor polaco Jakub Rozalski, quien ha plasmado esta fantástica visión alternativa del pasado a través de su colección conceptual “World of 1920+”. Rozalski toma pasajes históricos de la Guerra Polaco-Soviética (1919-1921) y les agrega los anacrónicos elementos de sus robots, generando un mundo visualmente atrayente. El uso de una técnica gráfica que simula el óleo ayuda a incrementar esta sensación de época en su obra.

Sobre este proyecto, el artista nos dice lo siguiente: “En este proyecto quería combinar los temas clásicos de la caballería, el ejército polaco, la vida diaria en las zonas rurales y la pintura polaca de finales del siglo XIX y principios del XX, con el diseño modernista, robots gigantes de combate y otros temas de la Ciencia Ficción.”


La obra de Rozalski se puede adquirir a través de Internet en los libros “The World of Scythe” y “Howling to the Moon”. Además, se venden también como rompecabezas y pronto saldrá al mercado el videojuego “Iron Harvest”, el cual utiliza su estética.

Para Jamey Stegmaier (fundador y director de Stonemaier Games), la obra de Rozalski era una innegable fuente de inspiración, la oportunidad de crear un juego con un sabor histórico utilizando mecánicas que normalmente se han utilizado para juegos de ciencia ficción ambientados en el espacio.

“Quiero que los jugadores tengan recuerdos únicos vinculados a sus experiencias con mis juegos”, nos dice el diseñador. Para ello, en “Scythe” la belleza visual va de la mano con la narrativa, la calidad de los componentes y los mecanismos de juego.

El juego base para 5 jugadores nos introduce a igual número de potencias militares que se disputan los territorios de Europa del Este alrededor de La Fábrica, la avanzada ciudad-estado que proporcionó al mundo gran parte de sus tecnología de punta durante la Gran Guerra. Esta ciudad ha quedado misteriosamente abandonada y ahora las naciones miran con codicia los posibles secretos que pueden estar encerrados en sus muros.

Es en este contexto donde las naciones de la República de Polania, la Unión Rusoviética, el Imperio Sajón, los Reinos Nórdicos y el Canato de Crimea, han enviado tropas de avanzada lideradas por héroes y heroínas cuya misión es controlar territorios, producir recursos, mejorar tecnologías y convertir la economía de su facción en la más sólida de Europa.

El juego cuenta ya con dos expansiones: “Invaders form Afar”, que añade las facciones del Clan Albion y el Shogunado Togawa; y “The Wind Gambit”, que añade el uso de preciosas aeronaves y la opción de cambiar las condiciones de finalización de cada partida.

En cuando a mecanismos, en “Scythe” la victoria la logra el jugador con mayor cantidad de dinero al final del juego. Para finalizar el juego, hay que alcanzar al menos 6 logros de una variedad de 10 opciones diferentes. Además del dinero conseguido durante la partida, los jugadores reciben dinero por la cantidad de logros cumplidos, la cantidad de territorios bajo su control y la cantidad de recursos disponibles. ¿Cuánto reciben? Eso dependerá de la popularidad que hayan alcanzado. También hay un bonus de construcción que varía en cada juego.

La producción es tan importante como el poderío militar. Stegmaier nos dice al respecto que el nombre del juego (que se traduce como guadaña u hoz) precisamente refleja esa dualidad entre la producción agrícola y la capacidad de lucha. Nuestros ejércitos se dividen en dos tipos de unidades: las civiles dedicadas a la producción; y las militares destinadas a la conquista de territorios y a disuadir a otros jugadores de atacar nuestras posiciones.

Y es que la idea de disuadir es parte importante de la narrativa del juego. Tras la Gran Guerra, ninguna potencia desea encender nuevamente la mecha de las hostilidades abiertas. Por tanto, cada enfrentamiento en “Scythe” es una escaramuza que finaliza con el retiro de las tropas de un jugador ante la mayor fuerza militar del adversario. No hay destrucción de unidades y los conflictos tienen un costo en poder militar para el ganador, lo que hace que entrar en combate sea siempre una decisión que hay que meditar bastante.


La producción de recursos se integra dentro de las diferentes acciones desplegadas en el Tablero del Jugador, cuyas combinaciones entre los 7 disponibles y a su vez con las habilidades especiales de las 7 facciones, permite una gran rejugabilidad. Ninguna partida es similar a las anteriores.

El maravilloso arte de Jakub Rozalski está presente en todo el juego: desde el arte de las cajas, hasta cada mazo de cartas. Dichas cartas, especialmente las de encuentros que accionan los héroes, nos sumergen en la narrativa de esta historia. Cada encuentro tiene su propio sabor, ya sea que lo protagonice la patriótica miliciana Ana de la República de Polania, o el aristocrático general Gunther del Imperio Sajón. Para cada personaje hay una historia que pone en contexto sus acciones.

A quienes gustan de llevar sus juegos de mesa al siguiente nivel, Stonemaier Games da la opción de agregarle mejoras a “Scythe” más allá de las expansiones. Desde hacer el tablero más grande o tener los diales de combate personalizados para cada facción, hasta las muchas cartas de promoción que amplían las posibilidades de encuentros, misiones secretas o tecnología de La Fábrica. Pero mi mejora favorita es sin duda cambiar las monedas de cartón que trae el juego por hermosas monedas de metal.

Otra característica ganadora de “Scythe” es el modo Automa, un sistema de juego mediante un mazo de cartas de “inteligencia artificial” que permite la opción de juego en solitario con 4 niveles diferentes de dificultad, compatible con ambas expansiones.

“Scythe”, de Stonemaier Games, es un juego de mesa obligatorio en la ludoteca de todos los amantes de la estrategia y los juegos de gran narrativa y belleza estética.

¿Qué hay en el futuro para este título? A inicios de este año se anunció la tercera y última expansión del juego para el otoño: “The Rise of Fenris”, la cual traerá una campaña de 8 escenarios rejugables, además de nuevos módulos de juego independientes. En lo personal, me muero de ansias por descubrir qué misterios serán revelados en este precioso mundo de óxido, honor y heroísmo.

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