domingo, 14 de junio de 2015

Game of Thrones: Reseña Episodio 49

"The Dance of Dragons" fue un noveno capítulo de temporada de "Game of Thrones" que nos golpeó con crueldad para luego emocionarnos con un final épico. Sin embargo, hay que admitir que tras la magnífica secuencia de la Masacre de Casa Austera en el episodio anterior, este no logra superarlo, rompiendo así la tradición de la serie de que el noveno siempre era el mejor.

Iniciemos esta reseña en el Muro, hasta donde llega Jon Nieve liderando a un enorme grupo de cansados y apaleados Salvajes, sobrevivientes de lo sucedido en Casa Austera. Al llegar ante la puerta del Muro, Ser Alliser Thorne lo mira desde lo alto en silencio. Por un momento pareciera que el viejo caballero se va a negar a cumplir las órdenes de su Lord Comandante impidiendo el paso del Pueblo Libre. Pero tras ese breve y tenso instante, Ser Alliser actúa con honor y abre la puerta. Mucho se puede decir de Ser Alliser y su antipatía contra Jon, pero hasta ahora siempre ha hecho lo correcto aunque no le guste. Otros que no están muy contentos son los demás miembros de la Guardia de la Noche, quienes veían con recelo el paso de los Salvajes por el Castillo Negro hacia las tierras del Agasajo. Y entre ellos Olly, quien le lanzó una mirada bastante fría a Jon Nieve. Solo el paso del gigante Wun Wun hizo que algunos olvidaran su enojo aunque fuese por unos segundos de sorpresa. Mientras los Salvajes marchan hacia el sur, Sam trata de darle ánimos a Jon, quien siente que su misión fracasó. Pero como Tarly bien le señala, quienes lograron sobrevivir y están allí, lo hicieron gracias a él. En un último momento, Ser Alliser se acerca a Jon y le dice que él tiene un gran corazón... algo que hará que los maten a todos. Gracias por el ánimo, Ser Alliser.


Un poco hacia el sur, por fin descubrimos lo que Ramsay Bolton pretendía con sus 20 hombres. Ocultos entre la noche, el grupo logra infiltrarse en el campamento de Stannis Baratheon para sabotear su marcha, quemando alimentos, pertrechos, armas de asedio e incluso caballos. Algo que parece que Melisandre solo logró ver a último momento en las llamas. A la mañana siguiente el balance es bastante desolador para Stannis: sin muchos alimentos, sin suficientes caballos y atascados en la nieve, sus planes de sitiar Invernalia parecen desboronarse. Ser Davos insiste en la necesidad de retroceder hacia el Castillo Negro, pero Stannis es demasiado terco para aceptar una derrota. Cuando Davos mira a la Mujer Roja junto a la Reina Selyse esperando por el monarca, se da cuenta que algo no está bien.


Stannis le ordena al Caballero de la Cebolla que tome una escolta y cabalgue hacia el Castillo Negro para pedir el auxilio y apoyo de la Guardia de la Noche. Davos sabe muy bien que la respuesta será negativa y que esa misión es una excusa para alejarlo de allí. El temor le hace pedirle a Stannis que le permita llevarse a la reina y a la Princesa Shireen de regreso a la seguridad del Muro, pero el rey se niega. Davos entonces visita a su princesa para despedirse. La niña está leyendo el relato de "La Danza de Dragones", la gran guerra civil entre Targaryen que causó tanta muerte y destrucción y debilitó a la monarquía de los dragones. Durante dicha despedida, los espectadores comenzamos a sentir ese presentimiento funesto. Claro está que nosotros sí sabemos de qué puede tratarse...


Y nuestros peores temores se nos confirman cuando Stannis visita a su dulce hija. La niña le habla de "La Danza de Dragones" y de cómo el deseo del poder casi destruye a los Siete Reinos. El rey le pregunta cuál bando hubiese escogido ella, pero la princesa responde que ninguno, pues ambos fueron responsables de tanta muerte y destrucción. Y de pronto Stannis le habla a Shireen de que hay ocasiones en que hay que escoger, así las consecuencias sean terribles. La niña se da cuenta de la encrucijada en que está su padre y le pide que la deje ayudarle, aún sin saber de qué se trata. Stannis la abraza y le pide perdón.

Ya para ese momento los espectadores estamos con un nudo en la garganta adivinando la desgracia que se acerca. La niña es escoltada entre la nieve y las tropas que se agolpan alrededor. En cierto momento la multitud se abre y Shireen contempla a la Mujer Roja esperándola junto a una hoguera. Y es allí cuando la pobre y dulce niña se da cuenta de lo que ocurre. Ella forcejea llamando desesperada a su padre, pero Stannis mira absorto cómo la amarran desde lejos. El Dios Rojo exige un sacrificio y la "sangre real" es la más poderosa. La escena es angustiante, con los gritos desesperados de Shireen, las invocaciones de Melisandre y la actitud dura de Stannis al lado de su esposa, quien repite una y otra vez que esa es la voluntad del Señor de la Luz. Pero cuando las llamas comienzan a ascender, incluso Selyse, la madre que nunca ha sentido afecto por su hija, se da cuenta que han llegado demasiado lejos. Desesperada, la reina corre para tratar de salvarla, pero los soldados la detienen. Los gritos de dolor de la niña que se quema viva estremecen la escena mientras los espectadores permanecemos incrédulos. ¿No era Stannis quien tan solo unos episodios atrás le había narrado a su hija cómo había hecho todo lo posible para salvarla cuando se contagió de psoriagrís? ¡Y ahora ese padre amoroso entregaba a su hija a una muerte horrible! Algo que además no ha sucedido en los libros... aún. Toda la escena es simplemente terrible. El precio que ha pagado Stannis Baratheon por el Trono de Hierro es simplemente demasiado alto.


En Dorne, Jaime Lannister acude a una reunión casual con el Príncipe Doran Martell, su heredero Trystane, Myrcella Baratheon y Ellaria Arena (quien no hace ningún intento por ocultar que está allí en contra de sus deseos). Jaime por fin justifica su intento de secuestro contra Myrcella al revelar la amenaza que recibieron en Desembarco del Rey con la efigie de una serpiente llevando el collar de la chica entre los dientes. Doran asegura desconocer quien envió semejante amenaza, aunque no evita lanzarle una mirada a Ellaria. Cuando Doran brinda en nombre del Rey Tommen, la viuda de la Víbora Roja desafía a su señor al regar el vino en el piso en lugar de brindar con ellos. Un gesto que claramente enoja al príncipe. La conversación continúa con los planes del Príncipe de Dorne de enviar a Myrcella de regreso a casa escoltada por su hijo, a quien espera que se le reciba como parte del Consejo Real en lugar del fallecido Oberyn. Jaime se compromete a que así suceda. Ellaria decide que ya ha soportado demasiado y se retira intempestivamente, no sin antes recibir la amenaza de Doran de que si vuelve a desafiarlo, sufrirá las consecuencias. Tras el momento incómodo, Jaime aprovecha para interceder por Bronn.


El Caballero del Aguasnegras aún está encerrado en la celda frente a las Serpientes de Arena, quienes se entretienen con un juego de agilidad y rapidez, Cuando el capitán Areo Hotah llega para llevarse a Bronn, Tyene le recuerda que ella es la más hermosa del mundo y él no debe olvidarlo. Bronn es llevado a la sala donde está Jaime con los demás. Allí el Matarreyes le informa que Trystane ha decidido olvidar el altercado en los Jardínes del Agua con una sola condición. De inmediato, Areo Hotah le lanza un golpe directo en la cara que deja al mercenario tirado en el piso, para gran deleite del heredero de Dorne.

Más adelante, Ellaria es obligada a ponerse de rodillas y jurarle lealtad a Doran Martell delante de las Serpientes de Arena. La mujer lo hace entre lágrimas y Doran le recuerda que él es un hombre que cree en segundas oportunidades, pero no en terceras. Luego Ellaria visita a Jaime, quien está escribiendo una carta para Cersei. La viuda le hace ver que ella sabe muy bien cuál es la verdadera relación existente entre el Matarreyes y su hermana gemela, pero que ella no lo condena. Después de todo, los Targaryen hacían lo mismo. También le dice que ella es consciente que Myrcella es inocente por lo ocurrido a Oberyn. Incluso puede que el propio Jaime sea inocente. Una conversación extraña que deja a Jaime Lannister intranquilo.


Al otro lado del Mar Angosto, en Braavos, Arya Stark vuelve a recorrer el Muelle del Trapero encarnando a la vendedora de mariscos Lanna. Su misión es ir hasta donde el Hombre Flaco y envenenarlo. Pero la niña abandona la misión al descubrir un bote del cual está desembarcando Mace Tyrell escoltado ni más ni menos que por Ser Meryn Trant, un nombre que durante largo tiempo ha estado en su lista de la muerte. Arya los sigue mientras Mace Tyrell se reúne con Tycho Nestoris, el representando del Banco de Hierro. Luego, ya en la noche, sigue a Meryn Trant y otros soldados Lannister hasta un burdel de la ciudad, donde descubrimos que el degenerado de Trant es un maldito pedófilo. Por un momento parecía que Arya iba a aprovechar eso para acercarse a Trant y matarlo, pero la niña aún estaba en su papel de Lanna y es llamada por los soldados Lannister para que les venda unas ostras. Meryn Trant se le queda mirando como si comenzara a reconocerla, pero para alivio de Arya, la administradora del burdel llegó en ese momento con la siguiente presa para el pedófilo y la hizo echada a ella del local. Al regresar a la Casa del Blanco y el Negro, Arya le dice a Jaqen que el Hombre Flaco no tenía hambre ese día y que ella lo intentaría de nuevo al día siguiente. Algo que por la mirada de Jaqen, obviamente no se lo cree.


El capítulo finalizó en Meereen, donde una renuente Daenerys Targaryen tuvo que actuar como anfitriona en los Grandes Juegos en el Foso de Daznak. La Khaleesi fue acompañada por su futuro esposo Hizdahr zo Loraq, su amante Daario Naharis, su leal Missandei y su nuevo consejero Tyrion Lannister. El primer combate entre un enorme guerrero y uno más pequeño pero más ágil, sirvió para un entretenido enfrentamiento de argumentos entre Hizdahr y Daario sobre cuál era mejor. Discusión en la cual Dany tomó posición en favor de su amante. Claro que Hizdahr fue el último en reír después que el enorme guerrero decapitó de un solo golpe a su adversario. Al igual que Dany, Tyrion muestra su desagrado ante un "entretenimiento" que consideraba salvaje y brutal.


El ambiente en la tribuna real cambió radicalmente cuando se anunció la siguiente pelea, entre cuyos luchadores estaba ni más ni menos que Ser Jorah Mormont. Tyrion trata de interceder para que se cancele el combate, pero la Khaleesi da la señal para que inicie. La lucha fue intensa, con un Ser Jorah que lograba evitar morir con gran esfuerzo y el uso de todas sus habilidades como caballero. Daenerys miraba angustiada, mientras Daario y Tyrion permanecían a su lado sin saber qué hacer. Al final, Ser Jorah es el último hombre en pie. Pero antes que Dany pudiese decir algo, Ser Jorah tomó la lanza de uno de sus oponentes caídos y la arrojó en dirección a la tribuna real.

La sorpresa inicial dio paso al asombro al descubrir que el ataque fue para matar a un Hijo de la Arpía que se había acercado a Daenerys para matarla. En ese momento Daario levanta la mirada para descubrir a varios Hijos de la Arpía entre la multitud de espectadores. En un instante el pánico se apodera de la arena mientras los Hijos de la Arpía apuñalan a los asistentes y se lanzan al ataque en contra de Daenerys. Daario y Ser Jorah cierran filas en torno a su amada reina, mientras los Inmaculados vuelven a parecer muy poco convincentes como los grandes soldados que se supone que deben ser. Y si algunos creímos que Hizdahr era el líder de los rebeldes, toda sospecha finalizó cuando el futuro Rey de Meereen cayó muerto de varias puñaladas de los Hijos de la Arpía. Los intentos de escape resultaron infructuosos y pronto todo el grupo quedó rodeado en el centro de la arena, con los pocos Inmaculados en pie tratando de mantener en raya a sus atacantes. Incluso Tyrion se muestra listo para dar su vida por la Khaleesi. Daenerys se da por muerta y cierra los ojos mientras toma con fuerza la mano de Missandei...


Y en ese momento sucede lo épico. El gran Drogon llega a tiempo para rescatar a la Madre de Dragones. La gigantesca bestia hizo su entrada envuelto en una gran bola de fuego y aterrizó en medio de los atacantes, a los que devoró y calcinó con sus llamaradas. Pero los Hijos de la Arpía no son fáciles de derrotar y utilizan lanzas en contra del dragón. Esto enfureció más a Drogon que hizo aún más grande su barbacoa de rebeldes. Las heridas de su querido dragón no pasan desapercibidas para la sufrida Dany, quien corre en su auxilio para sacarle una de las lanzas. Y de pronto, conducida por un impulso ancestral, la Khaleesi monta en lomos de Drogon, quien se eleva por los aires con ella. El rostro de asombro de Tyrion, Daario, Ser Jorah y Missandei fue el mismo que el nuestro. ¡Daenerys Targaryen por fin se ha convertido en una jinete de dragones! ¡Esto es lo que habíamos estado esperando ver desde que sus tres huevos eclosionaron al final de la primera temporada! Uno de los momentos más épicos de la serie hasta la fecha... (incluso se perdona que los efectos digitales no se vieron tan bien).


Así terminó "The Dance of Dragons", un capítulo que nos tuvo entre el sufrimiento y el asombro. Solo un episodio más le queda a esta temporada y aún hay varias líneas narrativas que deben cerrarse. Mucho que esperar del último episodio. He aquí el avance de "Mother´s Mercy":

https://youtu.be/1EWFpo37qAU

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